martes, 7 de diciembre de 2010

Las fotos


María Rodríguez / (En Baza un día de diciembre de 2009 [creo recordar])

El otro día miraba unas fotos. No eran del año de la pera, sino del pasado nada más, pero todos andábamos un tanto cambiados. 

Al principio apareció la nostalgia; primero te cambia la cara, la mirada se fija en un punto divagando en imágenes y luego te acecha al corazón al que aprieta rápidamente para dejarlo bombear otra vez; y añoras esas imágenes.

Luego, apareció el enfado; primero se frunce el entrecejo, se hace una mueca con la boca, se suspira y al rato, después de pensar eso dos o tres veces repetidamente se aparta de la mente, pues ya sólo hace daño. 

Por último, observando una foto en la que otra mirada también está ausente aparece el empeño de decirle a ese alguien que estás ahí, que estabas ahí... (o eso crees y creías). Y entonces se te comprimen el corazón, el estómago, los pulmones y la boca, permitiendo segundos después que el corazón continúe llevando la sangre al resto del cuerpo, que los pulmones cojan aire y que tragues saliva. No se qué es lo que ocurre en el estómago. Después de eso, te descubres mirando la foto hacia el punto que te ha causado ese impacto y no puedes dejar de mirarlo, pasas la página y luego, después de un pensamiento ¡vuelves a esa hoja para volver a mirarla! Y piensas… ¿qué piensas? (Yo pienso que era él y hoy sólo una foto).

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