miércoles, 22 de diciembre de 2010

Abrazos amargos, comidas amables y miradas vacías


Mírame. Qué ves. Yo sólo una mirada vacía que en ocasiones quiere decir algo, pero que queda en nada.
Mírame. Qué ves. Quisiera conocerte mejor, pero tengo miedo de los abrazos amargos.
Abrazos amargos: 1. Esos en los que aprietas muy fuerte para sentir a la otra persona muy cerca y donde percibes que la otra persona no siente lo mismo que tú. Entonces, aun en un abrazo, la sientes lejos. 2. Esos abrazos que tú sabes que son de despedidas para siempre y por ello, son amargos.
Caliento mis manos poniéndolas encima de la llama de una vela. Sonrío. Te miro mientras caliento mis dedos. Te sonrío. Busco una mirada sincera o una sonrisa; ambas cosas. Y sueño con un abrazo sin adjetivos.
La comida no puede ser amable, me dijeron una vez. Sin embargo yo estoy convencida de que la comida ha sido algunas veces más amable que otras. A veces la solución es tan simple como evitar el vinagre o soplar hasta que enfríe.
Te siento en el viento. Pero, cómo puedo sentirte, si nunca te he tocado. Y mis manos están frías. Y la vela se ha apagado.
Mírame. Qué ves… Puedes abrazarme si tienes miedo.

martes, 21 de diciembre de 2010

La promesa pendiente de España

Maria Rodríguez / Málaga
El desmantelamiento a la fuerza del campamento de protesta Gdeim Izik, situado a unos 15 kilómetros de la ciudad de El Aaiún, ha sido el acontecimiento por el que el Sahara Occidental ha vuelto a aparecer en los medios de comunicación españoles. Un conflicto en el que España está fuertemente implicada y que, sin embargo, es muy poco conocido por sus ciudadanos.

Han pasado ya 35 años desde que España dejó de lado el territorio del Sahara Occidental, colonia española desde hacía 100 años. La ONU comenzó las descolonizaciones y España, a pesar de retardar la de este territorio nombrándolo provincia 53, en 1957 tuvo que actuar en base a la resolución 1514 de la ONU sobre la concesión de la Independencia a los países y pueblos coloniales  de 1960, que incluye al Pueblo Saharaui entre los pueblos colonizados y con derecho a la autodeterminación y su independencia, así como de acuerdo al interés  del pueblo saharaui por obtener la independencia.

Una chica saharaui reivindica la independencia del Sahara Occidental elevando la bandera de su país.
Marruecos entra en el Sahara
España prometió oficialmente a los saharauis que se llevaría a cabo el protocolo por el que saldría del Sahara y por el que se llevaría a cabo un referéndum de autodeterminación que traspasaría la administración del territorio al pueblo saharaui, representado por el Frente Polisario desde 1973. Sin embargo, la Marcha Verde y el interés de Marruecos por crecer territorialmente han hecho que “la liberación” del Sahara Occidental no fuera como debía.
Las intenciones de Marruecos de conquistar el territorio del Sahara Occidental eran varias. La primera, “que el afán de expansionismo del Gran Marruecos decía que las fronteras de este eran el Sahara, el sur de Argelia y Mauritania –sabiendo que Marruecos no reconoció a Mauritania como Estado hasta 1970-”, explica el delegado del Frente Polisario en Andalucía Oriental, Abdalaje Jalil. La segunda razón según Jalil era “alejar al peligroso ejército, porque la monarquía estaba en peligro por los golpes de estado de 1971 y de 1972. Era una prioridad vital para salvaguardar el trono”. Por otro lado, “sabiendo que el Sahara es un territorio con poca población y muchos recursos naturales Hassan II creía que era un caramelo y que iba a solucionar el conflicto en seis meses”, agrega el delegado.

Por otra parte, el rey Juan Carlos, en ese momento -1975- Jefe de Estado en funciones y Príncipe, visitó El Aaiún para reafirmar su promesa de proteger los derechos legítimos del Pueblo Saharaui. Sin embargo, éste no quiso dar pie a una posible guerra con Marruecos ya que España, con la débil salud e irrebatible muerte de Franco, entraba en una transición inestabilizadora. Por este motivo, un día después retiró las tropas para facilitar al entonces rey de Marruecos, Hassan II, la ocupación del territorio. 

Días después se firmó el Acuerdo Tripartido de Madrid entre Marruecos, España y Mauritania “en donde se cedía la administración y nunca la soberanía del territorio, por eso nadie reconoce la soberanía de Marruecos”, argumenta Jalil, añadiendo además que dicho acuerdo “no tiene ninguna base jurídica y no se reconoce por ningún organismo internacional”. Asimismo, el Tribunal de Justicia de La Haya dictaminó que el Sahara Occidental no tiene lazos de soberanía con Marruecos o Mauritania y debe aplicarse por tanto el  derecho de autodeterminación.

El trascurso de los hechos muestra como España tiene pendiente su promesa de un referéndum acorde a la legalidad internacional con su excolonia y además, una responsabilidad para con los saharauis.

Zonas controladas por Marruecos y por el Frente Polisario.
Intereses internacionales
La parte occidental del Sahara es rica en recursos como los fosfatos y la pesca. Además, tiene salida al mar. Son muchas las empresas de laUnión Europea que se benefician de este territorio, además de otras procedentes de países de Oriente Medio, otros países de Asia, América Latina, Estados Unidos y Rusia. Además de los intereses económicos que este territorio alberga, existen también los geopolíticos, las influencias entre unos países y otros y el poder.
 Francia es el país con mayores intereses de que el Sahara siga ocupado ilegalmente por Marruecos. El hecho de que forme parte del Consejo de Seguridad de la ONU y sea uno de los cinco miembros permanentes de este (Francia, China, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos) le permite el derecho a veto. Con este privilegio, aunque resto de los países esté de acuerdo en cuestiones como, el respeto a los derechos humanos en el Sahara, una negativa de Francia basta para que los posibles acuerdos internacionales se estanquen y las resoluciones no procedan. Jalil afirma que “Francia ha bloqueado todos los intentos de que la Minurso (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental) tenga competencia en derechos humanos en el territorio. Es la única misión de la ONU que no tiene competencia de este tipo en el mundo”.

España en el conflicto
España es uno de los países que más intereses económicos tiene en el Sahara Occidental. Son muchas las empresas españolas relacionadas con la explotación del territorio. Pero, por otro lado, la situación geopolítica de España no la favorece, ya que se encuentra entre Francia y Marruecos, dos aliados imprescindibles en su política exterior. El delegado del Frente Polisario en Andalucía Oriental argumenta que hay que “tener una política exterior eficaz, soberana e independiente, no ligada a nadie. Hay más intereses económicos en España con un Sahara Independiente”.

Asimismo, España se encuentra con la necesidad de mantener las buenas relaciones con Marruecos para regular la inmigración ilegal o el narcotráfico y esto queda reflejado en las insistentes declaraciones de los Gobiernos de ambos países de que las relaciones entre éstos están perfectamente. Para Jalil “se necesita un Gobierno que diga ‘no estoy con nadie sino con las resoluciones internacionales’, fuerte y que no ceda a los chantajes”.

Aunque partidos políticos, sindicatos y ONGs, así como el Congreso y el Senado, condenan los incidentes violentos acontecidos, el Gobierno no se posiciona oficialmente, por la amenaza de Marruecos a desatar una crisis con España. “Un Gobierno tiene que hacer política pensando en las consecuencias de las decisiones”, señaló el presidente Rodríguez Zapatero. Las filtraciones de Wikileaks descubren un PSOE que se ofreció a asesorar a Marruecos sobre cómo elaborar un plan de autonomía creíble. Sin embargo, no hay que olvidar que en el Comité de Descolonización de la ONU el Sahara sigue siendo un territorio sin descolonizar y España aparece como potencia responsable del territorio.

La lluvia


María /Baza (uno de los últimos días del año pasado)
En los marcos blancos de las ventanas se formaban cataratas y las gotas de agua se amontonaban en los cristales empañados. Era un día de cielo encapotado y grisáceo en consecuencia. De vez en cuando se escuchaban los truenos a los que no seguían relámpagos, quizás por la lejanía de la tormenta. Pero, sin embargo, la lluvia era violenta y el ruido casi se asemejaba al del granizo. Abrir la ventana era un descuido que inundaba el cachito de suelo cercano a ésta y por eso no la abrí. Preferí quedarme con la frente presionada al cristal viendo como resbalaban las gotas que nunca llegaban a tocar mi cara, aunque si sentía el ambiente húmedo del día en ella, e impregnando de vaho el huequito que ocupaba mi boca y su alrededor. Cuando llamaron a la puerta todo mi mundo nebuloso desapareció dando paso al día soleado que amanecía y atándome mi bata abrí la puerta con mi sonrisa a la que de vez en cuando doy el privilegio de mostrarse a mi lado.

Era un amigo. Lo saludé, el típico buenos días, me parece que le dije. Me preguntó qué tal estaba. Me miraba, pensé que pensaría que  yo debería de invitarle a pasar, pero no lo hice porque no me apetecía. Le seguí la corriente hasta que se cansara y diera por improbable su propósito. Me preguntó por mi, le dije que bien. Hablamos un poquito más de cosas superficiales sobre él.  Seguidamente volvió a preguntarme por mi y le respondí que bien. Me dijo que se alegraba y que esperaba que siguiera siempre así, yo pensé que no me parecía buena idea pero le respondí que por supuesto y que, como siempre se dice aunque poco te importe, igualmente. Me dio dos besos de despedida, a los que evito siempre que me es posible, le dije adiós, seguido de hasta luego y un último xao, miré como doblaba la esquina  y después de sentir que ya no estaba cerré la puerta con una sonrisa (que pongo cuando sé que la situación ha sido estúpida y que la otra persona se siente complacida de todas maneras) y me di la vuelta de nuevo hacia esa ventana en la que las gotas de agua se acumulaban.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Wikileaks (Práctica 8 para la asignatura de EEC)


El mundo necesita de personas como Julian Assange
“We Open Governments”[i]


[i] Lema de Wikileaks

Según el código deontológico de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, la FAPE: “El primer compromiso ético del periodista es el respeto a la verdad”. Sin embargo, con las filtraciones que ha recibido Wikileaks y ha hecho públicas este año, la verdad queda muy en entredicho. Asimismo, las últimas filtraciones del Departamento de Estado de las que se está informando desde cinco periódicos a todo el planeta (El País, The Guardian, Le Monde, The New York Times, y el semanario alemán Der Spiegel) dan la sensación de estar haciéndonos despertar de un sueño. Además, parece que hasta la fecha, el mundo hubiera vivido en un cuento o en verdades a medias. Y decir una verdad a medias… es mentir dos veces.
Así que, nuevamente, si ya la objetividad era una de las grandes mentiras o de las imposibilidades del periodismo, ahora “la verdad”, ese primer compromiso ético del periodista, es otra gran mentira o imposibilidad […] Pero, a pesar de que ahora se estén dando a conocer cosas que se creían de otra manera o que no se conocían, seguramente seguirán siendo tan subjetivas que no serán las verdades absolutas.
 Sin embargo, estas informaciones están dando una amplia visión de en qué mundo vivimos. Las filtraciones de Wikileaks muestran como esos intentos de los países por llevarse todos bien no es más que un fracaso. Además, muestran que gran mentira es la diplomacia.
 La nueva generación debería de darse cuenta que el presente no es más que otro capítulo de esa historia en la que los países intentan o pretenden hacer ver que se intentan llevar bien. Pero, no han pasado más que 65 años desde la Segunda Guerra mundial y en España, 71 desde la Guerra Civil, y las nuevas generaciones lo consideran no más que Historia, pero es mucho más.
 Desde mi punto de vista, con Wikileaks ocurre lo mismo que con la crisis económica, se está viviendo en el presente, pero los presentes no son conscientes de la relevancia de estos sucesos y de que algún día pasarán a los libros de texto y no serán más que Historia...
 Por otro lado, hay quien está a favor de que se sigan descubriendo todas las informaciones que debería de conocer cualquier ciudadano que habita en la tierra sobre lo que hacen sus líderes políticos. Pero también hay quien está en contra por miedo a las consecuencias en la relaciones entre los Gobiernos. En la ignorancia se vive muy bien, no cabe duda […]
 Es cierto que se están dando informaciones de gran interés, pero también se están dando otras que a en mi opinión no parecen más que un simple cotilleo, como que el presidente de Libia,  Muammar Al-Khadafi, sea hipocondriaco; o que Hilary Clinton esté preocupada por la salud mental de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Es probable que este tipo de informaciones sean de interés para los ciudadanos en el sentido en que pueden dar a conocer cómo son realmente quienes los lideran, pero son noticias a las que se les ha dado mucha mucha relevancia.
 Asimismo, son tantos los cables del Departamento de Estado que, yo personalmente, me siento bombardeada por una gran cantidad de información, de la que tiene privilegio un sólo periódico de mi país (El País) y por lo que es más difícil hacerse una buena percepción de cada acontecimiento. La percepción generalizada que en estos momentos se puede hacer es la de la función y los resultados (actuales) de Wikileaks así como de su fundador, de momento detenido, Julian Assange.
 Considero que esta organización está poniendo las cartas sobre la mesa y dejando en entredicho toda la realidad y la percepción de muchas personas del mundo. Considero que Julian Assange pasará a la Historia o mejor dicho al Cuento en el que vivimos. Y espero que las próximas filtraciones prometidas sobre los grandes bancos, multinacionales y farmacéuticas salgan a la luz. Si ya en los papeles del Departamento de Estado de los EEUU se ha especificado que la farmacéutica Pfizer pagó al Gobierno de Nigeria 75 millones de dólares para evitar un juicio al haber experimentado un medicamento llamado Trovan y haber muerto 11 niños […] uno ya se puede imaginar hasta el infinito, no se quedará muy corto cuando descubra que otras atrocidades así, puestas sobre la mesa, se han llevado a cabo sin más […]
 El ser humano está escribiendo su propio libro, su propia historia, su propio cuento y por lo visto, le encanta el drama y la catástrofe, adora el etnocentrismo, ama la guerra y la sangre, y se jacta de su autodestrucción y de la de su casa, el planeta tierra. Así que necesite de la hipocresía y el cinismo para sobrevivir… Seamos escépticos, pero leamos este libro con atención, merece la pena.