miércoles, 1 de diciembre de 2010

El etnocentrismo [religioso] (Práctica 2 para la asignatura de Estructura Europea de la Comunicación EEC)


Mis disculpas: Es difícil hablar de etnocentrismo y no equivocarse formando parte de una cultura, grupo y sociedad determinados.

El etnocentrismo [religioso]

Etnocentrismo. Tendencia emocional que hace de la cultura propia el criterio exclusivo para interpretar los comportamientos de otros grupos, razas o sociedades (RAE). Ya desde pequeño para el ser humano él mismo es su propio centro y su mundo es el único existente, podría calificarse como una actitud inocente, infantil e incluso ignorante. Sin embargo, esa ignorancia tiende a ser algo perpetuo en la vida de las personas, considerando lo propio lo mejor a pesar de no conocer lo demás. Puede ocurrir con el barrio, el pueblo, la provincia, la comunidad autónoma y después el país, llegando incluso en nuestro caso a la comunidad europea o bien a un ámbito mayor como es la cultura occidental.

Como se indicó en clase, después de creer que con la caída del Muro de Berlín en 1989 desaparecía la política de bloques, en 2001 el atentado a las Torres Gemelas la situación cambia y aparece un nuevo enemigo, el terrorismo, personalizado en Osama Bin Laden y en la organización paramilitar y yihadista fundada por él, Al Qaeda. Todo esto crea un nuevo enemigo público por el que la sociedad occidental se siente amenazada y por el que en líneas generales los ciudadanos comienzan a ver un ‘Bin Laden’ en cada persona árabe. Así, se llega al punto de considerar a toda una población, con una cultura determinada y practicante o no de la religión musulmana, como extremistas islámicos y terroristas. A raíz de esto, aparece el cuestionamiento de esta religión desde el punto de vista del occidental, ellos son los malos, los extremistas, nosotros somos los buenos […]. Debido a que el Islam es una religión que cada vez tiene más adeptos en todo el mundo y además es muy criticada y malinterpretada por la situación de la mujer y manchada por la desaprobación que despiertan los extremistas y terroristas que actúan en nombre del Islam, quiero hacer un breve análisis sobre el etnocentrismo religioso.

Es inevitable que si una persona no se lo cuestiona todo y no es conocedora más que de su realidad de lo suyo por verdadero, sea etnocentrista. Es difícil decirle a una persona que lleva desde que nació y toda su vida inserta en una realidad que hay muchas más que la suya y que todas son igual de válidas. Así, una conversación sobre religión entre un cristiano y un musulmán puede ser poco constructiva si se tiende a pretender convencer al otro de que lo verdadero es lo propio.

2.2. Ejemplo práctico

Son muchas las veces que yo [española, occidental y cristiana no practicante]  y mi compañera de piso [marroquí, árabe y musulmana practicante] hemos mantenido esa conversación de etnocentrismo religioso. Las normas son no faltar el respeto, ser tolerante y escuchar a la otra persona. Sin embargo, no siempre es fácil. Ella siente pena por mi, “me duele en el alma”, me dice segura de sus creencias. Para ella “una persona que no practica el Islam no podrá salvarse”. “Piénsatelo”, me dice. Entonces yo le digo que su manera de decirme las cosas y creer tener la verdad es etnocentrismo. “¿Qué es eso?”, le leo la definición que encontré en la RAE y me dice, “para mi no es así, creo equis cosas y tal, pero nada más”.

Por su parte, para ella si yo no creyera en nada podría entenderme [creo en Dios aunque no en la Iglesia] pero mis ideas son igual de injustificadas que las suyas [mis ideas respecto a lo que ella argumenta en esta conversación: si el cielo existe irá cualquier persona sea cristiano, judío, budista, ateo o musulmán]. “Tu estás creyendo en equis cosas pero en las mías no, por que sí, pensando que lo nuestro son invenciones y lo vuestro no, y eso lo veo absurdo”, me explica.

De esta manera  he querido ejemplificar como cada uno tira para su lado, para lo que conoce desde que nació, tolerando las demás creencias, grupos, razas y sociedades pero sintiéndose con la gran seguridad de que él mismo tiene la verdadera verdad [valga la redundancia]. Considero entonces que el etnocentrismo religioso es el más difícil de suprimir debido a que está basado en la irracionalidad y en la fe, en cambio el lingüístico o el patriótico se pueden curar [quizás] viajando. Creo que ninguna sociedad deja de ser etnocéntrica y tampoco ninguna persona se libra. Despegar a una persona de las bases en las que se ha ido construyendo es sinónimo de crisis, de eliminar su identidad. La verdad es subjetiva. Y siempre habrá alguien por ahí que derrumbe nuestras creencias. Sin embargo, gracias al etnocentrismo, sólo vacilaremos unos instantes. 

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